Las personas que viven en la calle en la capital grancanaria han aumentado en un 40% en el último año. El dato, expuesto en la última memoria institucional de Cáritas Diocesana, supone que unas 700 personas carecen de un techo donde rehacer sus vidas tras recibir el impacto de la crisis, el triple de los que se contaban en 2012.
