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sábado, 25 de octubre de 2014

El neoliberalismo ha sacado lo peor de nosotros mismos

19 de octubre de 2014.

 "Por increíble que parezca, la principal cárcel de la dictadura militar uruguaya se llamaba 'Libertad'”.
(Eduardo Galeano; Pájaros prohibidos)



Paul Verhaeghe.

Tendemos a percibir nuestras identidades como algo estable y en buena medida separado de fuerzas exteriores. Pero, tras décadas de investigación y práctica terapéutica, estoy convencido de que el cambio económico está teniendo un profundo efecto no sólo sobre nuestros valores sino también sobre nuestra personalidad. Treinta años de neoliberalismo, fuerzas del libre mercado y privatización se han cobrado su precio, a medida que la implacable presión por conseguir logros se ha vuelto normativa. Si están leyendo esto con escepticismo, se lo plantearé con esta sencilla afirmación: el neoliberalismo meritocrático favorece ciertos rasgos de personalidad y penaliza otros.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Esterilizar a los pobres, pero nunca garantizar su derecho a la existencia.



Daniel Raventós, 14/09/14
Los candidatos a altos cargos decían a la gente que la respuesta a los problemas del país era enriquecer a los más ricos para que de su mesa cayeran másmigajas en las bocas de los pobres, y algunos, al pensar en esta gran injusticia,se preguntaban si no era mejor prescindir incluso de estas migajas. John Connolly 2012

La persona en situación de desempleo puede estarlo por distintas circunstancias, según explican los manuales y algunos malos artículos académicos: porque quiere cambiar de trabajo, porque tiene un determinado coste de oportunidad en relación a trabajar, porque así maximiza su función de utilidad que al fin y al cabo es la representación matemática de su orden de preferencias, porque prefiere el ocio, porque la empresa en la que trabajaba ha cerrado o ha reducido personal o la ha despedido directamente...Todo una muestra de subterfugios aparentemente sofisticados que se suelen aducir para "explicar" el paro. Para explicar una situación en la que la inmensa mayoría de la gente parada lo está por la última"circunstancia": despido directo, cierre de la empresa o reducción de personal. Las otras posibilidades son anecdóticas desde el punto de vista cuantitativo, pero sirven para llenar manuales, artículos académicos, y aún más, para montar tertulias y programas televisivos. Más consecuencias sociales que estas astracanadas explicativas del paro tiene todavía la culpabilización de las personas que sobreviven mediante algún subsidio o prestación públicos. Entonces las pseudoexplicaciones académicas ya dejan lugar al insulto y al desprecio: se trata de escoria o de vagos o de fracasados ​​o de poco ambiciosos (aunque se pueden encontrar más variantes sobre la misma idea). Se trata de lo que con excelente base documental el joven investigador Owen Jones ha bautizado como "demonización de la clase obrera".