"Por increíble que parezca, la principal cárcel de la dictadura militar uruguaya se llamaba 'Libertad'”.
(Eduardo Galeano; Pájaros prohibidos)
Paul Verhaeghe.
Tendemos a percibir nuestras identidades como algo estable y en buena medida separado de fuerzas exteriores. Pero, tras décadas de investigación y práctica terapéutica, estoy convencido de que el cambio económico está teniendo un profundo efecto no sólo sobre nuestros valores sino también sobre nuestra personalidad. Treinta años de neoliberalismo, fuerzas del libre mercado y privatización se han cobrado su precio, a medida que la implacable presión por conseguir logros se ha vuelto normativa. Si están leyendo esto con escepticismo, se lo plantearé con esta sencilla afirmación: el neoliberalismo meritocrático favorece ciertos rasgos de personalidad y penaliza otros.

