Jordi Arcarons · Daniel Raventós · Lluís Torrens · · ·
05/07/15
El debate público sobre la renta básica (RB) se ha incrementado notablemente a lo largo de 2014 y lo que llevamos de 2015. Y con esta revitalización de la RB, han (re)surgido propuestas o temas laterales como “trabajo garantizado”, “necesidad del pleno empleo”, “revitalización de las rentas mínimas de inserción” – y es especialmente chocante que se quieran revitalizar ahora las rentas mínimas de inserción que han mostrado abundantemente sus deficiencias y hay material acumulado al respecto (1)-, entre otros.
Con el incremento del debate público muchas personas han conocido por primera vez la propuesta de la RB. Se ha debatido (por estirar el significado de esta palabra) en algunas televisiones, y tertulianos atacados con pocas excepciones por diversos grados de carcamalismo se han lanzado con saña contra la propuesta. Tanto las derechas como las izquierdas se han visto en la necesidad de intervenir y de exponer su parecer sobre la RB.
También en Viento Sur (núm. 138, febrero 2015), Mikel de la Fuente escribía un artículo poco afortunado en el que no vamos a detenernos para poder dedicar algún espacio a cuestiones que consideramos más interesantes y porque ya fue cumplidamente respondido por Iñaki Uribarri en Sin Permiso (2).



